Encuesta

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Tras identificarnos como de la Generalitat, un ciudadano aceptó responder a nuestra encuesta para saber si estábamos delante de un “buen catalán”. La encuesta se realizó en catalán para no infundir sospechas. Lo que sigue es la traducción)

Encuestador (E): ¿Es Vd. catalán?
Encuestado (En): 100% catalán, originario de Palafrugell.

E: ¿Cuántos años tiene?
En: 35
E: ¿Soltero o casado?
En: Casado y con dos niños pequeños.
E: ¿Profesión?
En: Tengo una empresa familiar.
E: ¿Tiene estudios?
En: Sí, hasta COU.
E: ¿Estudió en una escuela pública o privada?
En: En una pública. Todo en catalán, como debe ser.
E: ¿Qué idioma habla habitualmente?
En: Catalán, claro.
E: ¿Tiene en la familia alguien que no hable catalán?
En: Bueno, mi esposa nació en L’Hospitalet, hija de andaluces y es castellanoparlante, pero con mis hijos hablo en catalán, eh!
E: O sea que con su esposa habla en castellano…
En: Sí, qué le vamos a hacer…
E: ¿Y con sus suegros?
En: Pues también.
E: ¿Y en el trabajo?
En: En mi empresa hablamos todos en catalán, pero como tenemos clientes en el resto del Estado, a ellos les hablamos en castellano.
E: ¿Se siente catalán o español?

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Cuando hablan los mayores, los niños callan

ibarra No puedo sino callar y quitarme el sombrero ante las sabias palabras de nuestro expresidente. No es para menos:

Puesto que el señor Iniesta dice en la entrevista citada que vive en el País Vasco porque le gusta, no me atrevo a hacerle la siguiente invitación: salvo que usted esté feliz de vivir entre industrias contaminantes, incluida una refinería, hágame el favor de recoger sus bártulos, véngase a su tierra natal y deje de sufrir en una zona que mantiene trabajos en refinerías que, como dice en su entrevista, «son perjudiciales para el medio ambiente y para el futuro». Sufrir por sufrir no tiene sentido. Entiendo que cientos de extremeños que fueron al País Vasco a la búsqueda de un puesto de trabajo que ofrecían allí porque aquí, con tanto aire puro, no se podía vivir, tengan que seguir allí contaminándose y perjudicando su salud, pero usted no necesita inmolarse; aquí será bien recibido e incluso podrá ilustrarnos con su experiencia de como vivir rodeado de petroquímicas y no morir en el intento. Haga como hicimos muchos cuando nos tentaron con el éxito fuera de nuestra tierra; triunfamos menos, pero podemos hablar de Extremadura sin demagogias y si necesidad de pretender quedar bien.

(ARTÍCULO ÍNTEGRO)

Yo lo llevo diciendo hace mucho tiempo, no quiero que mi tierra sea el lugar donde viene a respirar el Sr. de la capital, igual que no quería que fuese el lugar donde viniese a cazar ese mismo Sr. en tiempos de Franco. Basta ya de ser la provincia del fin de semana. Los extremeños queremos a nuestra tierra, queremos que sea una región rica, que pueda dar trabajo a todos los que vivimos aquí, que no se nos obligue a marcharnos a otros lugares y para eso, hace falta industria.

Viva la ecología, viva la naturaleza, pero dejémonos de demagogia.