Ese racismo ‘guay’

convivencia

Hay veces que rompemos la belleza de nuestro silencio diciendo auténticas barbaridades. Yo también me considero culpable y cuando me doy cuenta me tiro de los pelos pensando cómo puedo ser tan estúpido. Sí, es políticamente incorrecto decirlo, pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra.

El racismo -dicen- es algo consustancial a la naturaleza humana, algo innato. Una reacción natural contra algo que no conocemos y por eso nos causa rechazo, miedo o simplemente es más sencillo usarlo de chivo expiatorio. Esto lo dicen los antropólogos y sociólogos y no seré yo quien lo discuta, sin embargo vivimos en un mundo ‘avanzado’ en el que las reacciones naturales quedan aparcadas en favor de las conductas sociales. Pero aquí nos queda un paso más por dar. No resulta raro hoy escuchar cosas como: puto negro, puto chino, puto rumano, puto sudaca, puto panchito, puto guiri, puto gabacho, puto yanke, puto japo, puto moro, puto calvo, puto gordo, putos…

Somos auténticos idólatras de la descalificación, tal vez por una inferioridad reprimida que nos quema por dentro y de la que queremos desviar la atención, sin embargo no siempre nos damos cuenta de lo que estamos diciendo. Igual un aficionado del Madrid le dice puto negro a Diarrá cuando tiene su póster firmado en la habitación; igual un auténtico apasionado de Egipto le dice puto moro a alguien que se cruza en la foto de sus fantásticas vacaciones en el país del Nilo…

Y aunque no somos consciente de ello, nos hacemos mucho daño a nosotros mismos, porque esa descalificación ‘graciosa’ va calando en nosotros y acabaremos convertidos en auténticos cabrones.

Talayuela, de ejemplo a seguir a ejemplo a evitar

Talayuela era un pueblo extremeño famoso, tanto a nivel regional como a nivel nacional, el pueblo de la convivencia con la inmigración:

Nada más entrar en Talayuela se advierte la realidad que se esconde tras los siempre fríos datos: en torno al 33% de sus vecinos son extranjeros (3.480 sobre una población de 10.249). La palma se la llevan los marroquíes: 3.292, más del 90% de todos los extranjeros residentes en el pueblo. A bastante distancia les siguen ecuatorianos, argelinos, senegaleses, portugueses y rumanos.

Así se hablaba de Talayuela en un tiempo, ya pasado. Esa convivencia, esa armonía y esa integración es más ficción que realidad. No está el ser humano para que algo venido de fuera le venga a incordiar, o eso parece. ¿Será el racismo una cualidad genética del ser humano?En Talayuela se presentó una candidatura (IH: Iniciativa Habitable) que no hacía mucho ruido, pero que proponía algo muy claro:

“Muchos españoles están siendo actualmente marginados debido a las políticas de discriminación positiva a favor de la inmigración”. Primero los españoles, Segundo reducir ese 33% de extranjeros.

Pues esa candidatura ha sacado los mismos concejales que PP y PSOE (5), con 1130 votos. Otro ejemplo de paradigmática democracia es Democracia Nacional, que tiene como eslogan: “No les permitas derrotar a España”, ha obtenido 22 votos, aunque sin ningún concejal. Democracia Nacional considera como un rayo de esperanza los resultados de IH en Talayuela.

Menos mal que al menos, PSOE y PP se han puesto de acuerdo para este caso. El PSOE ofreció gobernar al PP con sus votos para impedir un gobierno racista en ese pueblo y el PP aceptó. La democracia aún continúa viva.

La verdad es que analizándolo todo me da pena por varias cosas; la primera por la gente mayor de ese pueblo que tuvo que emigrar en el siglo XX y por sus familias. Emigrantes a Alemania, Francia, País Vasco, Cataluña, Madrid… Todos emigrantes como los de ahora, espero que nadie les acogiese de la forma en la que sus paisanos acogen a los nuevos emigrantes. La segunda cosa que me da una profunda pena son los tragapanes/esquiroles/traidores/gilopollas, llamémosles como queramos, gente que por 10 Euros venden sus principios, venden lo que son, venden su pueblo, su familia y hasta a sus hijos, gente que se cree que por salir en una foto, junto a los miembros del partido racista IH van a tener su futuro asegurado: chupabotas.


Luego vendrán los lloros, cuando se vayan los inmigrantes y no haya mano de obra, no haya a quién vender en las tiendas, ni a quién servir en los bares vendrán los lloros y vendrán los cierres de negocios. Vendrás los jóvenes diciendo que no hay ambiente y se quejarán porque antes había más dinero en el pueblo.

Me empiezo a preguntar si somos racistas por naturaleza. Siempre que algo no funciona le echamos la culpa al “raro” y aunque sólo nos vaya mal a nosotros nos creemos que la culpa es del que es distinto, así que con motivo o sin él nos ponemos en su contra. Que se lo digan a los alemanes con Hitler.

Talayuela a pasado de ser un ejemplo a imitar a un ejemplo a evitar. Vergonzoso.